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Madrid en el primer año de la guerra civil

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Félix Schlayer acompañado por el Delegado del Comité Internacional de la Cruz Roja y por el encargado de negocios argentino, Pérez Quesada , visitando al miliciano rojo “Negus”.

Schlayer, Félix, Diplomático en el Madrid rojo, Espuela de Plata, Sevilla 2008
Memorias de los años de nuestra guerra civil de este ingeniero y empresario alemán (1873-1950) afincado durante décadas en España. Ejerció como cónsul de Noruega en la guerra, y como miembro del comité internacional de la Cruz Roja. Su libro se publicó en alemán en 1938 y no vio la luz en castellano hasta 2005. En 2008 ha aparecido esta otra edición. Se lee fácilmente, y tiene, como muchas memorias de la época un ritmo intenso. La introducción de Javier Cervera es interesante y puede enseñar a orientarse a los que no sepan mucho del asunto.
José Manuel de Ezpeleta, un especialista en las matanzas de Paracuellos durante la guerra, se refiere a él como «el Schindler español» ¡Qué fuerza la del cine! Hay más de un elemento para trazar paralelismos, y vale la pena leerlo para saber algo más, en palabras de un testigo inmediato, sobre qué fue la guerra de civil.

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En el genocidio camboyano

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Bizot, François, El portal. Prisionero de los jemeres rojos, RBA, Barcelona, 2006
El libro recoge los elaborados recuerdos de este etnólogo francés que, en 1971, cayó prisionero de los jermeres rojos. Fue el único occidental que sobrevivió a una experiencia así. Debió esa rarísima excepción a Douch, su carcelero. Douch (Kang Kek Ieu) fue luego uno de los verdugos más crueles del régimen criminal de los jemeres rojos: el director del centro de tortura S-21. En 1999 fue detenido y juzgado por un tribunal internacional que lo condenó por crímenes contra la humanidad. En la fotografía se ve Bizot junto a Douch, ya detenido, en 2000.
Bizot era un joven estudioso del budismo en 1971, cuando fue hecho prisionero por los jemeres rojos. Su relato es uno de los mejores que conozco para acercarse a la realidad del tremendo y muy desconocido genocidio camboyano.
El estilo literario es muy cuidado, a veces intimista, poco o nada estridente, y quizá por eso cargado de fuerza.

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