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Historia y periodismo

“El Periodismo relata la actualidad y la Historia el pasado, pero todo pasado fue actualidad”

Entrevista con los investigadores de Historia Pablo Pérez (Universidad de Valladolid) y Santiago de Pablo (Universidad del País Vasco)

javier velilla, 15 septiembre 2010

Pablo Pérez López es profesor titular de Historia Contemporánea en la Universidad de Valladolid e imparte docencia en la licenciatura de Publicidad y Relaciones Públicas del campus de Segovia. Se especializó en Historia cultural de España del siglo XX y en Historia política reciente, en concreto en la Transición española.  Otra de sus líneas de trabajo ha sido la Historia de Europa, estudios dedicados a De Gasperi y la biografía a Charles de Gaulle.  Santiago de Pablo Contreras es profesor de Historia Contemporánea en la Universidad del País Vasco, codirector de la revista de investigación y cultura vasca Sancho el Sayo de Vitoria, ha obtenido varios premios de investigación como el de la Universidad de Barcelona a la mejor investigación de Historia y Cine de 2006.

Con motivo de su presencia en la Universidad de Navarra, donde participaron en un curso de verano los días 9 y 10 de septiembre, charlamos con ellos sobre las similitudes y diferencias que existen entre su labor de investigación y la actividad periodística, cuyo producto se convierte también en fuente para sus investigaciones.

Periodismo e Investigación histórica.  ¿Se pueden relacionar?

S. Contreras: Tienen semejanzas, en parte, porque de alguna manera estás intentando explicar una situación, un hecho.  La diferencia es el tiempo.  En la Historia son hechos que ya están de alguna manera cerrados, mientras que el Periodismo es el día a día.

P. Pérez: Son dos actividades muy interrelacionadas.  De un modo el Periodismo se encarga de relatar la actualidad y la Historia está interesada en relatar el pasado, pero todo pasado fue actualidad. Los dos tenemos como misión en primer lugar fijar los hechos. Es decir, quién estaba allí, cuándo sucedió  y qué ocurrió.  Ahora bien, el historiador, cuando construye la trama narrativa para explicar qué ha sucedido, lo hace con mayor detenimiento, porque tiene más tiempo que el periodista, normalmente, y retrocede en el tiempo para intentar mirar aquello con más profundidad.  El periodista no puede mirar con esa profundidad.

¿Qué cualidades debe tener un buen investigador?
S. C.: Tienes que tener un bagaje, un conocimiento previo sobre el tema, las fuentes… Sin fuentes no hay historia y en el periodismo pasa igual.

P. P.: De ordinario, la selección de fuentes implica al investigador,  de manera que el buen investigador elige mejor las fuentes y formula preguntas más interesantes. Esto le ocurre también al periodista. Si tu cultura es reducida y eres incapaz de asombrarte ante una realidad que tienes delante, haces menos preguntas y menos inteligentes que si tu cultura es profunda y está más depurada.  Los grandes historiadores y los grandes periodistas son aquellos que tienen una visión del hombre más profunda y, en la medida de lo posible, más extensa.

¿Cómo deberían mejorarse la formas de dar a conocer los trabajos de los investigadores?

S. C.: Por un lado hay que ser consciente de que existen libros de Historia que no van a tener éxito, pero que son necesarios. Por ejemplo, un libro de investigación  muy profundo, monográfico, no a ser un gran venta, pero hace falta.  No obstante, se tiene que dar el siguiente paso. Hay historiadores que han optado por escribir con un estilo más literario, por ejemplo los anglosajones lo hacen muy bien, y además hay que considerar las posibilidades que ofrecen los medios audiovisuales.  Ahora mismo estamos en una cultura muy audiovisual y la gente recibe historia a través de la televisión, el cine, el cómic,  las canciones…  En vez de ver los medios audiovisuales como algo que te come terreno,  habría que aceptarlos y comprender que es una forma de expresión diferente. Y colaborar por qué no.

Los investigadores también utilizan documentos periodísticos, como noticias de prensa, entrevistas de radio o grabaciones audiovisuales.  Por lo tanto, ¿el historiador debe hacer historia de lo que está estudiando y también de los medios que consulta?

P. P.: Hay que hacer la crítica de la fuente.  Un periódico puede equivocarse, puede tergiversar, hay todo tipo de gradaciones. Todo documento o informe tiene un sesgo. La prensa te da algunos datos que sabes que son irrefutables o puedes contrastarlos.  Por ejemplo, si te cuenta cómo se ha desarrolado el congreso de un partido, seguramente no te engañe en quiénes estaban allí y qué estuvieron discutiendo, pero necesitas otra fuente.  En definitiva el análisis crítico de la fuente va parejo a cualquier estudio que se quiera realizar.

¿Tener una fuente oficial es indicativo de que se está en la dirección correcta?

(risas)

P. P.: No. En general, no. No te puedes fiar de ella como si fuera la verdad definitiva, tienes que contrastarla también.

S. C.: Hay formas de hacerlo, por ejemplo con la fuente privada. A mí me ha pasado una vez de estar estudiando en un caso historia política, tener las actas del ayuntamiento, los periódicos, y de repente encontrar el diario personal que escribía un concejal.  Ahí es donde él te explicaba que se llevaba mal con uno de su partido y cómo había llegado a un acuerdo con un carlista para ir en contra del de su partido.  Muchas veces ese tipo de fuente más personal, que no está en ese momento pensada para que se sepa, te da la clave de la interpretación.

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